viernes, 29 de junio de 2012

La batalla de la fe

Sabes, ser cristiano es un peligro. Cuando Dios se presenta a nosotras para conocerle íntimamente, no solo comienza una historia de amor, también comienza una batalla entre la carne y el espíritu que tendremos que enfrentar hasta que Cristo venga o nosotras vayamos a él.

Muchas personas creen que el poder de Dios en una persona debe librarlo de las pruebas y los conflictos. Sin embargo, es el poder de Dios el que trae los conflictos y las luchas. El apóstol Pablo da testimonio de lo que fue su vida una vez el Señor se encontró con él.  Dios le anunció a Ananías acerca de Pablo: "Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi nombre" (Hechos 9:16). Y sabemos que Pablo sufrió naufragio, persecución, serpientes venenosas, azotes, pedradas y toda clase de dificultades hasta el punto de la muerte.  Pero de la misma manera este apóstol probado del Señor emergió una y otra vez victorioso y con una fortaleza mayor.

Para Pablo, vivir la vida de Cristo y morir a la carne se resume en: "Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruídos". (II Cor. 4:8-9). Este pasaje nos habla de los niveles de prueba y conflicto que experimentaremos en nuestra vida cristiana, pero en todo momento nos deja saber que, por más que suframos y por más difícil que se vea la situación, siempre podría ser peor. Pero porque tenemos la vida de Cristo en nosotros, es la carne la que muere mientras que nuestro espíritu se vivifica y se fortalece para la gloria de Su nombre.  Morimos a la carne para que la vida de Cristo se renueve dentro de nosotras.

Vamos a ver por un momento lo que cada una de estas situaciones representa en nuestra vida:

1.  Nuestros enemigos nos persiguen y nos acorralan, pero no nos aplastan porque la "policía" celestial nos abre paso para escapar de la emboscada. Podemos estar frente a la tentación, pero con la tentación Dios también nos da la salida.

2.  Nuestro camino puede estar completamente bloqueado o sitiado por el enemigo, pero siempre encontraremos la salida fuera del peligro. Podemos haber caído en la tentación, pero la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado.

3.  El enemigo intensifica la persecución y ahora se nos va detrás, nos acosa. Somos perseguidas, pero nuestro divino Defensor va con nosotras.  La guerra espiritual se intensifica y la opresión del enemigo quiere apoderarse de nosotras, en depresión o ansiedad; pero la presencia de Dios y la unción del Espiritu Santo nos lleva a libertad.

4. Ahora el enemigo nos persigue y nos alcanza, nos golpea y nos hace caer. Pero no es un golpe mortal, porque nos volvemos a levantar. En esta última etapa, parece que el enemigo ha logrado vencernos; nos ha paralizado, pero aun en medio de lo que parece el valle de sombra y de muerte, la Palabra de Dios y la guianza de su Espíritu abre camino en la oscuridad y nuestro valle reverdece en alabanza y adoración a Su nombre.

Aún cuando nos hace caer y nos da de golpes que parecen mortales, la vida de Cristo viene a nuestro rescate y nos volvemos a levantar en victoria.  Porque Cristo murió y resucitó es que nosotras podemos vencer las acechanzas del enemigo. Aunque este cuerpo mortal se va desgastando la vida de Cristo se va formando en nosotras. Y aún si llegáramos a morir, lo haremos en la presencia de nuestro Dios y solo cuando hayamos completado la obra que él nos encomendó que lleváramos a cabo. No moriremos y un día antes ni un día después que Dios lo haya dispuesto.

Dios no tiene nada que valga la pena adquirir que se gane fácil, porque no hay bienes baratos en el mercado celestial . (God has nothing worth having that is easily gained, for there are no cheap goods on the heavenly market)

Puede que estemos sufriendo, pero no podemos fracasar ante la prueba si nos atrevemos a creer, a permanecer firmes y a rehusar ser vencidas.

"Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria".  II Cor. 4:17

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miércoles, 27 de junio de 2012

Estarme quieta o caminar?

"La oración es la puerta de acceso a los tesoros de Dios, la fe es la llave que la abre" Autor desconocido

Al leer este pensamiento me dí cuenta de que en ocasiones no nos damos cuenta de lo mal que utilizamos los conceptos de la oración y la fe. Cuando ORAMOS al Señor para que algo suceda en nuestra vida, estamos reconociendo que es él, de acuerdo a su voluntad y sostenido por su Palabra, el que puede hacer que la respuesta llegue. Pero es la FE la que actúa en la confianza de que lo que hemos pedido está de acuerdo a su voluntad, y aunque no veamos la contestación caer del cielo, nosotros nos movemos reconociendo que será hecho.

Hay ocasiones en que, cuando pedimos algo a Dios, éste nos pide que estemos quietas y lo veamos a él obrar. La fe, entonces, espera confiadamente el desenlace de la petición. Hay otras ocasiones en que Dios mismo dice: "Qué esperas!, muévete según tu fe"

Si sabes que has orado y que has pedido algo que es imposible para tí resolver, espera confiadamente en el Señor y él hará. Si has orado y es algo que tú puedes enfrentar con el poder del Espíritu y el apoyo de la Palabra, entonces, no esperes que Dios lo haga por tí, CAMINA, ACTUA, MUEVETE!

miércoles, 20 de junio de 2012

El Ministerio del Tapa Roto

Hace unos años atrás, Barbara Johnson, escritora y conferencista, fundó el ministerio de la "Espátula". Esto, debido a que un día uno de sus hijos le dio la noticia de que era homosexual y su otro hijo tuvo un accidente de auto que por poco le cuesta la vida. La "Espátula" se refiere a como quedas cuando te dan una noticia fuerte, te pega al techo. 


Qué es el ministerio del Tapa Roto? Posiblemente has participado o estés participando de él sin darte cuenta. 

El ministerio del Tapa Roto, se refiere a cuando tu jefe, pastor, líder o amigo te pide que hagas algo a última hora... para "tapar un roto"; suplir una necesidad, resolver una situación o solucionar un problema. O tal vez porque hay algún lugar a donde ir y no hay quién vaya.

En mi experiencia, estuve muchos años asistiendo a conferencias a las que me llamaban a última hora, porque el conferenciante invitado había cancelado o no podía llegar. En otras ocasiones, porque después de haber llamado a diferentes personas o ministerios para participar de alguna actividad, las tarifas eran tan altas que preferían contratarme a mí, porque les salía más barato, o porque después de organizar una actividad quedaba un espacio por llenar. O sea, la última alternativa.  Mi respuesta era muy positiva ya que era el medio para  ministrar de la manera que fuera posible, tener la oportunidad de conocer gente, y sí, darme a conocer. Los resultados, en la mayoría de las ocasiones, eran muy refrescantes y positivos tanto para el público como para mí. 

Ahora, llega un momento en que, cuando te das cuenta de lo que está pasando, ya deja de ser tan agradable la manera en que te consideran o las razones por las que lo hacen. Pero si somos sabios y mantenemos el ego en jaque podemos sacarle mucho provecho a la experiencia.  Es como el atleta que entrena con su equipo vez tras vez, pero sabe que cuando comience el juego, su posición estará en las bancas. Posiblemente no te llamen a jugar, pero sabes que estas preparado para el momento oportuno.

Al pasar de los años, me doy cuenta de los beneficios que ha tenido el ministerio del Tapa Roto:

1.  Me mantiene estudiando y preparándome para "el gran día". II de Timoteo 2:15 dice: "Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad".

2.  Me mantiene en la disposición de aceptar lo que venga, no importa cuán humilde o cuánta gente asista a la actividad. "Hiciste bien, siervo bueno y fiel, Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más". Mateo 25:23

3. Me mantiene en una actitud de humildad. "Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado".  Romanos 12:3

4.  Cuando estoy en las actividades, doy de lo que tengo, servicio en Palabra, ministración y entrega. 

Como resultado de este ministerio:

1.  Reconozco que toda oportunidad viene de Dios.

2.  Que si alguien ha sido bendecido por haber escuchado nuestro mensaje, bien valió la pena la preparación y los inconvenientes que se viven antes y después de la actividad.

3.  Que conocemos gente en tantas y diversas tribulaciones cuya fe los mantiene echando hacia delante confiando y alabando al Señor.

4.  Que también hay otros que necesitan escuchar la palabra de esperanza y sanidad porque están sosteniéndose del final de la soga y no encuentran salida a su situación.

5.  Que cuando más peleamos con la idea de asistir a algún lugar, es cuando Dios más se glorifica.  "Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad" II Cor. 12:9

6.  Y que Dios, en cada una de las actividades, me bendice, me ministra y me enseña más de mí misma, del valor de las relaciones y de las cosas que puedo mejorar, para su Gloria.

Te encuentras ejerciendo el Ministerio del Tapa Roto? Dale gloria y gracias a Dios. No dejes de entrenar de día y de noche. Nunca sabes cuándo Dios abrirá las ventanas de los cielos para derramar bendición hasta que sobreabunde.

"Sé diligente en estos asuntos; entrégate de lleno a ellos, de modo que todos puedan ver que estás progresando. Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a tí mismo y a los que te escuchen".  I Tim. 4: 15-16

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Enfermas de amor

A quién no le gusta sentirse amada?  Es la necesidad más intrínseca que tenemos en nuestro ser.  Pensar en vivir sin amor es como tratar de respirar sin aire disponible- nos asfixia. 

Cuando leemos el capítulo 3 de Génesis, nos damos cuenta cómo Satanás utilizó todo lo creado por Dios para confundir al ser humano y hacerlo caer en tentación. Y lo logró.  Adán y Eva conocían de Dios porque caminaban con él (Jesús) todos los días y recibían su orientación sobre la vida y todo lo creado, además de recibir la encomienda de gobernar sobre todo.  Hasta que llegó el día en que alguien más retó sus pensamientos y manera de vivir - "Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol de jardín?... No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal"  (Gen. 3:1)

Del mismo modo, en Mateo 22:37-39 Jesús resume los 10 mandamientos en uno solo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente... ama a tu prójimo como a tí mismo". Pero el pecado, que lastimó y fragmentó nuestro senntido de ser, ha definido y evaluado nuestro amor propio dependiendo que cuánto nos aman los demás.  En la mayoría de las ocasiones, medimos nuestro amor a Dios de acuerdo a cuánto amamos a los demás; y se oye muy feo que yo, siendo cristiana, diga que me amo tanto como para ponerme primero cuando las relaciones interpersonales no van bien. "Eso no se hace.  Se supone que pongas la otra mejilla, que no seas egoísta, que honres y obedezcas a tus padres, que des sin esperar nada a cambio, que no dejes que el sol se ponga sobre tu enojo, que perdones setenta veces siete".  Pero, y dónde queda el que ames a tu prójimo como a tí mismo? Para poder amar al prójimo tienes que aprender a amarte a tí misma primero. No puedes esperar que otro lo haga por tí.

Cuando no nos amamos a nosotras mismas; cuando no nos respetamos ni nos damos a respetar; cuando no creemos que valemos lo suficiente como para decir ¡Basta ya!, entregamos nuestra vida en las manos a otra persona, sea madre, padre, hermanos, jefes o parejas, que tampoco saben qué hacer con nosotros, excepto usarnos para su propio beneficio. La relación que parece amor, se convierte en dominancia y codependencia. Y la codependencia no es amor. Y esto puede suceder aún cuando la persona dominante ya no esté presente.

Es cierto que no existen ni existirán relaciones humanas perfectas, pero sí podemos tener relaciones humanas saludables. Para lograrlo necesitamos desarrollar una identidad saludable retando los pensamientos irracionales acerca de nosotras y nuestras relaciones:

1.  La manera en que fui concebida, nacida y criada no determina mi futuro.  Podemos haber nacido en hogares disfuncionales de maltrato o negligencia, pero todavía podemos decidir lo que queremos llegar a ser y todo lo que podemos lograr.

2.  Para que lo primero se dé, tengo que convencerme que Dios, mi Creador, fue quién decidió que yo naciera y tuviera un propósito de vida que dará esperanza a otros en mi misma situación. Por tanto, mis pruebas, tribulaciones y dificultades no quedan en un vacío, sino que están escribiendo el testimonio de lo que Dios puede y quiere hacer con una vida que se entrega a él. Si vivo la vida como si todo dependiera de mí, mi futuro se verá tronchado por la frustración y el rechazo.

3.  Para hacer que nuestras experiencias de vida cuenten para algo significativo en nuestra vida y en la vida de los demás, tenemos que buscar un código de vida que añada valor a las decisiones que tomamos.  Para eso necesitamos Las Sagradas Escrituras, la Biblia, los principios bíblicos que nos enseñan cómo responder a las situaciones de la vida, cuidando nuestro corazón de la amargura, el odio y la desesperanza.

4.  Mateo 22: 37-39 nos dice:  Reconoce a Dios como tu Creador y ámalo con todo tu ser. Dale gracias porque pensó en tí y creyó que tú eras lo suficiente importante y valiosa como para ocupar un espacio y cumplir un propósito en esta tierra y en la vida de alguien más.  Y Dios NUNCA se equivoca.  Segundo: al reconocer y aceptar el amor de Dios para tí, ámate, respétate y valórate lo suficiente como para reconocer las artimañas del enemigo que te quiere hacer creer que la dependencia y el abuso de poder es amor del bueno. Tercero, una vez aceptas el amor de Dios, que no te desea mal, y te amas a tí misma, entonces, ama a los demás con el mismo respeto y valor que tienes por tí misma, reconociendo, evaluando y decidiendo lo que es bueno para tí y para los demás, aunque eso signifique decir NO de vez en cuando.

Nuestras relaciones interpersonales, en la mayoría de las ocasiones, están basadas en relaciones codependientes de abuso de poder y autoridad o en asumir una postura sumisa y esclavizante, porque no nos hemos detenido a pensar en cómo se supone que debo ser amada y amar. En ocasiones el pensamiento es "si lo pienso mucho, si exijo mucho, me quedaré sola, así que acepto lo primero que venga" ó "ya estoy aquí, no hay nada que pueda hacer diferente".  Siempre hay alternativas; siempre hay opción.  Primero, vuelve tu corazón al Señor y cree que él te ama con amor eterno y desea lo mejor para tí. No es Dios el que desea que vivas una vida miserable; es Dios que desea que conozcas su amor más íntimamente y decidas que eres digna de amarte y ser amada de ese modo.  Segundo, ámate, respétate, valórate. Tercero, solo cuando aceptes el amor de Dios para tí, el valor que tienes en su reino y el lugar que ocupas en la tierra es que podrás amar a los demás de manera saludable y eficaz enseñándoles cómo quieres ser amada.

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jueves, 9 de febrero de 2012

God's silence

He will quiet you with his love. Zephaniah 3:17

Let me relate a beautiful old story of how a Christian dreamed she saw three other women in prayer.

When they knelt the Master drew near to them. As He approached the first of the three, He bent over her with tenderness and grace. He smiled with radiant love and spoke to her in tones of pure, sweet music. Upon leaving her, He came to the next but only placed His hand upon her bowed head and gave her one look of loving approval. He passed the third woman almost abruptly, without stopping for a word or a glance.

The woman having the dream said to herself, "How greatly He must love the first woman. The second gained His approval but did not experience the special demonstration of love He gave the first. But the third woman must have grieved Him deeply, for He gave her no word at all, not even a passing look."

She wondered what the third woman must have done to have been treated so differently. As she tried to account for the actions of her Lord, He himself came and stood beside her. He said to her, "O woman! How wrongly you have interpreted Me! The first kneeling woman needs the full measure of My tenderness and care to keep her feet on My narrow way. She needs My love, thougths, and help every moment of the day, for without them she would stumble into failure.

"The second woman has stronger faith and deeper love than the first, and I can count on her to trust me no matter how things may go or whatever people may do. Yet the third woman, whom I seemed not to notice, and even to neglect, has faith and love of the purest quality. I am training her through quick and drastic ways for the highest and holiest service.

"She knows Me so intimately, and trusts me so completely, that she no longer depends on My voice, loving glances, or other outward signs to know My approval.  She is not dismayed or discouraged by any circumstances I arrange for her to encounter.  She trusts Me when common sense, reason, and even every subtle instinct of the natural heart would rebel, knowing that I preparing her for eternity, and realizing that the understanding of what I do will come later.

"My love is silent because I love beyond the power of words to express it and beyond the understanding of the human heart. Also, it is silent for your sakes- that you may learn to love and trust Me with pure, Spirit-taught, spontaneous responses. I desire for your response to My love to be without the prompting of anything external."

He will do wonders never before done (Ex. 34:10) if you will learn the mystery of His silence and praise Him, every time He withdraws His gifts from you. Through this you will better know and love the Giver.

Streams of the Desert. L. B. Cowman       http://www.lideresdeimpactoinc.webs.com

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Dar y recibir: dos caras de una misma moneda

"Podemos dar sin amar, pero no podemos amar sin dar" Mario E. Rivera Méndez

Dar y recibir. Dos conceptos alto conocidos y en ocasiones mal entendidos.  Podría decir que la mayoría de nosotros no tenemos ningún problema en dar. Dar se considera un acto generoso y desprendido; un gesto altruista en ocasiones. ¡Pero qué difícil se nos hace recibir! Pero, sabías que para que uno se de, el otro también tiene que estar presente?

En Teoterapia, modalidad de consejería cristiana que practico, decimos que dar y recibir (o aceptar) son las dos caras de una misma moneda. Y esa moneda es el amor. El amor lo definimos como: Dar sin esperar algo a cambio y aceptar (o recibir) a la persona tal cual es. Significa que cuando entramos en una relación interpersonal, lo primero que hacemos es darnos a nosotros mismos y aceptamos aquello que la otra persona nos quiera dar, lo que en ocasiones no resulta fácil o placentero.

Para que el amor se manifieste en nuestras relaciones debe existir un libre fluir del dar y el aceptar. Si rompemos esta ecuación el dar sin aceptar se convertirá en un acto de orgullo o vanidad, mientras que el aceptar sin dar se convertirá en egoísmo y oportunismo.  Las relaciones terminarán debilitándose o convirtiéndose en una relación de codependencia. Y en la codependencia no hay amor; hay poder y control.

Es cierto que la Biblia nos dice que es más bienaventurado dar que recibir, pero no dice que este principio se limita a las personas que tienen para dar; esto también aplica a los que "creen" que no tienen nada que dar o a aquellos que tienen poco para dar.  TODOS tenemos algo que dar y TODOS también necesitamos aprender a recibir. De este modo estamos amando y dejándonos amar. El servicio y la hospitalidad se combinan en ese acto de amor. "Porque te amo quiero darte" dice una parte y la otra parte responde "Porque te amo, recibo lo que me ofreces". "Porque te acepto te doy; porque me aceptas, recibes". El resultado es que el orgullo y el egoísmo se mantienen en jaque y ambos nos sentimos amados y aceptados.

Algunos pasajes de la Biblia nos enseñan que hubo ocasiones en que las personas daban más allá de sus recursos, y aun Jesús mismo recibió de las personas conociendo que estaban dándole todo lo que tenían, pero no los detuvo. 

En I Reyes 17:7 Dios envía a Elías a Sarepta y le indica que le ha ordenado a una viuda que le dé de comer. Lo único que tenía la viuda era un poco de harina y un poco de aceite para preparar su última comida para ella y su hijo porque no les quedaba nada. Ella se estaba preparando para morir. Aún así Elías le pide que le sirva a él primero y que luego ella y su hijo coman. Esto parece un acto despiadado, una falta de consideración o machismo de parte de Elías. Pero el profeta confiaba en Aquél que lo había enviado a la viuda y ya había visto lo que Dios era capaz de hacer en un corazón rendido a su voluntad. Dios se haría cargo de la viuda, de su hijo y de Elías. La historia nos dice que pasaron los tres años de sequía y no faltó comida en la casa.

En Mateo 26:6 Jesús visita la casa de Simón el leproso y allí se aparece una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro que derramó sobre la cabeza de Jesús.  Jesús recibió el acto de la mujer como una expresión de amor de parte de ella. El resultado: en el verso 13 se dice: "en cualquier parte del mundo donde se predique este evangelio se contará también lo que esta mujer ha hecho".  Y no tengo ninguna duda de que la vida de aquella mujer no fue la misma desde aquel día.

Lucas 21: 1-3 relata la experiencia de una viuda que echaba dos monedas de cobre en la ofrenda del templo mientras Jesús observaba lo que allí ocurría. Jesús mismo reconoce que la mujer echó a la ofrenda "desde su pobreza" y dice que echó todo lo que tenía. No la detuvo; no le cogió pena.

Me parece que Jesús sabía algo acerca del concepto de dar y aceptar.  Juan 3:16 nos dice que "de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree (aquel que lo acepte) no se pierda mas tenga vida eterna" (mantenga una relación eterna con él) (énfasis mio).  También dijo que "En esto muestra su amor para nosotros en que aun siendo pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8) Se dio a sí mismo y nos aceptó como pecadores.

Cuando te encuentres con una persona que quiere demostrarte su hospitalidad a través del ofrecimiento de lo poco que tiene, no se lo impidas. Esa persona te está expresando su amor. Déjate amar. Dios se encargará de los resultados.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Enfrenta la dificultad con valentia

Existe un principio bíblico acerca de los eventos de la vida que no podemos ignorar. Aun los humanistas y filósofos lo reconocen... "Todo obra para bien" y "no hay mal que dure cien años". Un refrán puertorriqueño asegura que "la pedrá que está pal perro no hay quien se la despinte!".  En un artículo anterior mencioné que los problemas y dificultades de la vida aparecen sin ser invitados, no importa cuán bien estemos haciendo las cosas. Pues bien, una cosa es recibir lo imprevisto y otra es "provocar" las situaciones no importa lo negativas que se vean.

Estuve comparando dos pasajes bíblicos que nos muestran dos eventos importantes y aparentemente negativos en la vida de Jesús y me llamó la atención la manera en que respondió a ambas experiencias. La primera se encuentra en Mateo 16:21-23.  Aquí Jesús está advirtiendo a sus discípulos que su final está cerca y que próximamente será entregado a los ancianos, jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley; que morirá  pero que al tercer día resucitará.  Pedro, uno de sus discípulos, reacciona al comentario de Jesús, como cualquiera de nosotros haría al escuchar tan mala noticia: "¡De ninguna manera, Señor! ¡Esto no sucederá jamás!".  En lenguaje puertorriqueño, Pedro hubiera dicho: ¡Mientras yo esté vivo, nadie te tocará! Y sin embargo, Jesús, en lugar de sentirse elogiado por las buenas intenciones de su amigo, lo reprende. "Pedro, hay un propósito mayor y eterno en esto que voy a padecer, y ni tú ni el diablo impedirán que yo llegue a la cruz. Para esto he venido!".  El mismo que había confesado en versos anteriores (v.16), movido por el Espíritu de Dios, que Jesús es el Cristo el hijo del Dios viviente, ahora se encuentra siendo usado por Satanás tratando de evitar que Jesús llegue a la cruz.

El segundo pasaje se encuentra en Juan 13:21-27.  La última cena. Otra vez Jesús anuncia que será traicionado por uno del grupo (otra mala noticia). Todos se miran como si cada uno fuera la "persona de interés" (ya sabemos que Jesús conocía el corazón de ellos).  Dicho esto mojó el pan y se lo dio a Judas. Tan pronto Judas tomó el pan, Satanás entró en él. Y lo más impresionante de todo, Jesús mismo le dice o le ordena: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto". 

Cómo enfrentamos las malas noticias? Cómo reaccionamos a lo que parece inevitable en nuestra vida?  Buscamos la manera de posponer el "cantazo"? Justificamos nuestras acciones? Huimos de la responsabilidad como hizo Jonás? Nos defendemos con uñas y dientes buscando algún chivo expiatorio que pague la pena por nosotros?

Uno de los momentos vividos por Jesús en que parece querer escapar de su destino lo es cuando está en el Jardín del Getsemaní.  Allí habla con el Padre y le propone la posibilidad de que las cosas se hagan de otra manera. Sin embargo, contrario a lo que parece la evitación de un suceso, Jesús demuestra sujeción a la voluntad del Padre. "Si hay otra manera de hacer las cosas, está bien conmigo, pero si no, sea hecha tu voluntad. Porque tú mejor que nadie sabes por qué tiene que ser así" (parafraseado). 

Jesús sabía muy bien a lo que vino a la tierra y más que buscar una cláusula de salida a su misión, nos enseña en ese gesto que tenemos que afrontar nuestro destino con valentía y sujeción a la voluntad de Dios. El resultado ya lo sabemos, Cristo murió en la cruz, pero su muerte no fue en vano. Al tercer día resucitó de entre los muertos y ahora está sentado a la diestra del Padre e intercede por nosotros.

Lo que sea que tengas que pasar, pásalo pronto. No lo pospongas. Levanta tu frente en alto y mira al Invisible.  Tu sufrimiento, vergüenza, rechazo o traición cumplen con un própósito mayor... sacar el oro que está en tu corazón y quemar la paja que para nada aprovecha.  Esto también pasará.  Dios está escribiendo tu testimonio que luego, más adelante, resultará en Su gloria y la edificación de muchos que escuchen lo que Dios ha hecho en tí. ¡No temas. Dios camina contigo y te lleva al otro lado!http://www.lideresdeimpactoinc.webs.com